miércoles, 15 de septiembre de 2010

Dentro de toda la vasta clasificación de seres del mundo espiritual nos encontramos con el incubo que se definen como unos demonios impúdicos y lascivos, que cohabitan con las mujeres, sin distinción de estado ni edad, efectuando el coito, o concúbito, con ellas sin importarles que sean viejas repelentes o jóvenes bellisimas, y sin conceder ningún valor al hecho de que sean solteras, casadas o viudas; aunque atendiendo al detalle de ser siervas o esposas de Dios, de allí que casi todos los Incubos hayan mostrado una marcada preferencia por las monjas. Entre estos demonios incubos se encuentran Aiperos, Hermione, Zabulón, Alpiel, Efelios, Ausitifo, Brifot,…Pero los mas famosos serían Isaacaro, adjunto del gran Leviatán y Belaam.
La parte antagónica se la llevan Los súcubos que son aquellos demonios que adoptan forma de mujer para tentar a los hombres y arrastrarlos a los placeres carnales, copulando con éstos como si fuesen hembras auténticas, los mas conocidos son Abrahel, Baltazo, Bietka, Filotano, Florina Vasordiel, Mancerinio,… uno de los que mas relieve ha tenido en la Demonología es Lilito, que se trasformaba en una mujer de opulentas formas y que gustaba de seducir a los artistas para que la utilizasen como modelo en sus creaciones, especialmente si se trataba de motivos religiosos.
Los súcubos «se someten a los machos y reciben su semen. Con astuta habilidad, los demonios conservan su potencia, y después, con el permiso de Dios, se convierten en íncubos y lo vierten en los depositarios femeninos». Los productos de esas uniones con mediación del demonio, también reciben la visita de los demonios. Se forja un vínculo sexual multigeneracional entre especies.
Una de las condiciones en que difieren los incubos y los súcubos radica precisamente en una caracteristica que es identificable en muchas culturas y que es la subyugación de la mujer por lo cual mientras el incubo no muestra apego alguno por aquellas a quienes toma como amantes y según la creencia su finalidad aparte de pervertir es la de crear el anticristo, al contrario de estos se han podido identificar entre los súcubos algunos que han demostrado la más absoluta obediencia al humano a quien tomaban por compañero (algo extraño si se toma en cuenta la razón por la que Lilith abandonó el paraiso) son destacables los casos de el que luego sería Papa (Silvestre II) quien estuvo en relación amorosa con una bella súcubo durante mucho tiempo, cuando era simplemente Gerberto de Aurillac.



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